algún contratiempo.
Preferí ser bien guapo
y decir lo que siento.
Nada me regalaron
y aunque hubo calambres,
nunca tuve hambres
como las que me contaron.
El hambre no se describe
me dijeron en la calle.
Acérquenle cualquier talle
de remera o buzo al pibe.
Es como ahogarse lento
me dijeron una vuelta;
cuando el hambre anda suelta
hasta el más noble es violento.
No es que yo justifique
la agresión o la violencia,
pero hay que tener paciencia
para que la rabia no pique.
Es que no hay quien se merezca
tanta desesperación.
Hay en todo corazón,
un final de la reserva.
Yo digo tener carencias.
Mas no entiendo en realidad
lo abundante de mi verdad
en frente de otras desgracias.
Puedo sentir dolor;
no esta exenta de crudeza
mi vida de realeza
pero esta llena de color,
y olor,
y sabor.
Peor es el hambre,
me dijo un buen amigo
ese día que fue testigo
de alguna de mis pesadumbres.
Más te vale alimentar
el corazón de justicia,
porque un alma sin pericia,
fácil se puede marchitar.
Y que lujo derrochar
una vida de riquezas,
cuando la peor de las pobrezas
es la del interior.
Nutrí a tu cuerpo,
mente sana en cuerpo sano;
Y no seas el villano
que deja pasar el tiempo.
No quiero después el lamento
de estar tirado en la cama.
Cuándo la conciencia llama,
mejor es seguir ese viento.
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